Historia de las marcas: Citroën

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Historia de las marcas: Citroën

Mensaje  Armandito el Dom Mayo 11, 2008 12:17 am

André Citroën, un visionario de la industria y el primer comunicador de masas
Cuando un apellido se convierte en marca, entra dentro de la historia. Lo relevante es el símbolo en el que se convierte, fruto del reconocimiento, permanencia y reflejo de su adaptación al mundo. Citroën entró en la historia en 1919. Cerca de 90 años después, la marca acompaña los grandes movimientos de la sociedad, dentro de sus corrientes más diversas, en sus acontecimientos más cotidianos, en sus sueños más locos...
Visionario, André Citroën es sin duda una de las grandes figuras del siglo XX. Audaz, intuitivo, anticipado a su tiempo, dotado de un sentido admirable para la comunicación. Este hombre extraordinario, enamorado de la acción y la aventura, fue parte del origen del progreso social, económico, tecnológico y cultural de su época. A finales de los años 20 estaba construyendo uno de los imperios industriales más grande e innovador.

A los 22 años, cuando se encontraba de viaje en Polonia, descubre por casualidad un procedimiento de engranajes en forma de “chevron”. En seguida comprende que si consigue traspasarlo al acero, abrirá grandes posibilidades, por lo que se decide a comprar la patente. Es el principio de una de las más grandes aventuras de los tiempos modernos.
André Citroën era impaciente por naturaleza. En 1902 apuesta todo lo que poseía por su descubrimiento polaco: los chevrones. En 1906, Automóviles Mors, célebre por haber roto el récord de velocidad a principios de siglo, le nombra administrador director general. André Citroën reorganiza los talleres y define los nuevos modelos de esta compañía. En diez años duplica la producción anual de Mors.
En 1912 se crea la sociedad de engranaje Citroën-Hinstin que se convertirá en la sociedad anónima de engranajes Citroën.
André Citroën también es presidente de la cámara sindical del automóvil. El mismo año, con motivo de un viaje a Estados Unidos, visita las fábricas de Henry Ford y observa con atención la organización de los talleres.
El 27 de mayo de 1914 se casa con Georgina Bingen, hija de un banquero. Dos meses más tarde, estalla la guerra. André es capitán del 2º Regimiento de artillería pesada del 4º Ejército. Hacían falta granadas. André Citroën le propone al Ministerio de la Guerra pasar a fabricar, en un plazo de 3 ó 4 meses, de 5.000 a 10.000 granadas al día. Instala en seguida una nueva fábrica extremadamente moderna sobre 15 hectáreas en el barrio de Javel. Los métodos de producción siguen los criterios establecidos por Frederick Taylor. El 11 de noviembre de 1918 la fábrica Citroën fabrica más de veinticuatro millones de granadas.
Su formidable capacidad de organización y liderazgo le sirvieron para ser consultado frecuentemente por el gobierno. En 1917 reorganiza el abastecimiento de las fábricas de guerra y organiza los servicios postales militares. En 1918 hará distribuir, en veinticuatro horas, las cartillas de racionamiento en la región parisina.
Acabada la guerra, la fábrica de Javel es readaptada. Se fabricará un modelo único de automóvil y, por primera vez en Europa, en gran serie, con el fin de reducir el precio y hacerlo accesible a un número más grande de público. La fábrica era un modelo de organización, estaba dotada de equipos sociales de vanguardia.
Sin embargo, excepto sus fábricas, André Citroën no poseía nada. El dinero no le interesaba personalmente, era sólo un medio para llevar a cabo sus actividades.
A principios de los años 30 habrá cumplido la mayor parte de sus sueños de gran conquistador industrial. Sin embargo, no se salva de la crisis económica. En 1934 arrastra problemas financieros. Los hermanos Michelin toman una participación en las fábricas Citroën a petición de los bancos. Su nuevo desafío, el lanzamiento de la Tracción delantera, no le salvará de la quiebra. Enfermo de cáncer, André Citroën muere el 3 de julio de 1935. Reposa en el cementerio de Montparnasse.

André Citroën, padre de la publicidad del automóvil
Citroën y la publicidad son inseparables.
Desde sus orígenes, la Marca ha sabido explotar la publicidad bajo todas sus formas.
Ochenta y seis años separan su primer anuncio publicado en la prensa de la película Citroën C4 "The Dancer", León de Bronce en 2005 en Cannes y mejor puntuación en el Palmarés Ipsos de la Publicidad 2005.

Por supuesto, según la época, los formatos de la publicidad evolucionan. No obstante, la voluntad de dar a conocer y reconocer la marca y sus valores (estilo, comodidad, innovación) traspasa las fronteras y permanece a través de las numerosas creaciones.
La gran saga publicitaria comienza en 1919. André Citroën no espera para publicar la partida de nacimiento del famoso 10 HP Tipo A. Con meses de anticipación, los periódicos anuncian, a toda página, la salida del primer coche francés construido en gran serie. Además de ser uno de los precursores de la producción industrial de automóviles, André Citroën consigue otro de sus grandes logros: inventar la comunicación de masas.
André Citroën, hombre de comunicación tanto como industrial, no se contentó con el anuncio para promover la empresa y sus productos. Supo desarrollar nuevos medios de comunicación. Funda entonces un servicio de creación publicitaria y su propia imprenta: André Citroën Editeur. Desde 1921, utiliza el mailing y envía catálogos y publicidad a decenas de millares de clientes potenciales, clasificados en archivos. Este interés en mantener lazos estrechos con su clientela está presente, todavía hoy, en los valores fundamentales de la Marca.
Todos los medios, los más innovadores, los más llamativos, son utilizados con el fin de aumentar la notoriedad de la marca y de sus modelos. André Citroën añade así a su impulso modernista y a su admiración por los más rompedores, un sentido innegable del impacto publicitario y de la puesta en escena. Como la famosa invitación a Lindbergh a la fábrica de Javel, en 1927, después de su travesía del Atlántico. Los periódicos titularán entonces "Lindbergh en casa de Citroën", asociando la marca con la gloria del aviador.
Su gusto por la aventura y la apertura al mundo encontrará su expresión plena con la Travesía del Sáhara (1922) y los célebres Cruceros Negro (1924) y Amarillo (1931) Con ellos, la Marca viajaba y hacía soñar al público.
André Citroën pensaba también en su futura clientela. Su objetivo era que todos los niños aprendieran a decir "papá, mamá, Citroën". Desde 1923, lanza una gama de juguetes entre los que están los famosos "Citroënettes", que reproducen fielmente los modelos de la gama.
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